Cómo cuidar del negocio y de las personas

la importancia de saber balancear diferentes estilos de liderazgo

Hayley Boling, MBA

"Los líderes eficaces deben ser flexibles y deben adaptarse de acuerdo con la situación".

-Ken Blanchard & Paul Hersey

Como nuevo administrador, habrá varias cosas que querrás abordar al principio de tu gestión. Es probable que encuentres ineficiencias, tanto operativas como financieras, que requerirán tu atención.

 

Probablemente tendrás que lidiar con problemas de gestión del personal que, como una cebolla, tienen varias capas profundas y de olor desagradable, que requieren acción. 

También podrías notar algunas diferencias obvias en las habilidades, las cargas de trabajo, la retribución y la división de responsabilidades dentro de tu personal, lo cual requiere una estrategia cuidadosamente planificada.

 

Tu lista de prioridades será larga y desalentadora: cada vez que resuelvas una, agregarás tres más. A veces te sentirás abrumado y subestimado, y habrá momentos en los que querrás tirar la toalla. Afortunadamente, tu nuevo rol de liderazgo también tiene el increíble potencial de influir positivamente a miles de personas - empleados, pacientes e incluso la comunidad a la que sirves, cuando te entrenas para ser ágil y equilibrado en la manera de abordar tu liderazgo. Para cumplir plenamente este potencial, tu mayor desafío como nuevo administrador oftálmico es el de encontrar ese equilibrio y aprender cómo ocuparse de los negocios al mismo tiempo que cuidas de las personas.

 

 

Estilos de Liderazgo y Cultura

 

Como ya has aprendido, la cultura de la práctica no es ni mucho menos estática.  Está sujeta a cambios, para bien o para mal, por lo que tu estilo de liderazgo debe ser flexible y preparado para atender las necesidades de tu equipo de trabajo.

 

Adentrándome más en mi rol, aprendí rápidamente que, además de los desafíos de ineficiencias, los problemas de recursos humanos y las deficiencias de habilidades, el ejercicio de la medicina ha experimentado estilos extremos de liderazgo. Un gerente de prácticas que había estado al frente de un consultorio durante casi 20 años se basaba en los vínculos con el personal. Su principal preocupación era la de garantizar que el personal fuese feliz. Como resultado, se generó poca responsabilidad, así como una inconsistencia en la aplicación de las políticas y las reglas.   

 

Aunque es verdad que existen varias ventajas a favor del estilo de liderazgo donde prima la importancia de las relaciones interpersonales del administrador- los empleados típicamente se sienten apreciados y valorados; y creen que sus contribuciones marcan la diferencia dentro de la organización- también podemos considerar algunas desventajas: los empleados podrían sentirse abrumados por sus responsabilidades laborales debido a una percepción de falta de dirección. Los ambiguos requisitos de trabajo, las decisiones ineficaces y las prioridades desalineadas pueden generar, como consecuencia de un desproporcionado énfasis, en los sentimientos y vínculos entre los empleados.

 

 

El administrador  que la siguió era su polo opuesto. Al venir del mundo de la fabricación, se centró únicamente en la eficiencia y la productividad. En su mente, cada labor y cada resultado podría ser trazado y predicho en una hoja de cálculo. No parecía preocupado por “los elogios” o las pocas habilidades en la gestión. Como resultado, el personal se sintió poco apreciado y sobrecargado de trabajo, como si fuesen trabajadores en una cadena de montaje. Ellos anhelaban tener la oportunidad de conectarse en un nivel más profundo con la práctica y sus pacientes.

 

Este administrador de prácticas era claramente un líder orientado a las labores, lo cual tiene también sus pros y contras. Los líderes orientados hacia las labores se establecen objetivos de prácticas y requisitos de trabajo muy claros, lo que les permite completar a tiempo las labores. Estos líderes pueden mantener altos estándares de trabajo mientras que maximizan la eficiencia y la productividad. Desafortunadamente, como he observado en mi práctica, también pueden crear una baja moral y una falta de compromisos de parte del personal.

 

Dado que ambos líderes permitieron que sus tendencias naturales dieran forma a sus estilos de liderazgo, ninguno terminó proporcionando la capacidad de respuesta necesaria para prosperar como un líder exitoso en el entorno de la practica dinámica actual.

 

 

Encontrar el Equilibrio

 

Durante los primeros seis meses de mi trabajo, me pareció esencial pasar más tiempo en cada departamento para aprender sobre las responsabilidades y los conjuntos de habilidades de cada miembro del equipo. Hice preguntas, observé a las personas en acción y tomé muchas notas. Hice mi mejor esfuerzo para abstenerme de hacer sugerencias para que el personal supiera que realmente quería aprender como ellos manejaban y daban su aporte a la experiencia general del paciente. Una vez que me enfocaba en un departamento, seguía adelante hasta que veía todas y cada una de las labores realizadas y que persona tenía que realizarlas.  

 

Este “tour de prácticas” me dio la oportunidad de evaluar verdaderamente las necesidades del equipo de trabajo. Me enseñó sobre lo bueno, lo malo y lo feo del pasado y el presente, y al tomarme el tiempo necesario para observar y escuchar, pude aprender vicariamente a través de mis predecesores. Me resultó obvio que un solo estilo de liderazgo utilizado para todo no era lo que mi equipo quería o necesitaba.

 

Este fue uno de los varios momentos “¡ajá!” que tuve en mi nuevo rol. Me di cuenta de que mi estilo de liderazgo no debía permanecer en uno u otro polo opuesto en la escala de lo  relacional a lo  estrictamente laboral. Más bien, debía tener una combinación de los estilos de los líderes anteriores, al mismo tiempo que tratar de fomentar la flexibilidad para inclinarse de una manera u otra en función de las necesidades de cada uno de los individuos y de las diferentes situaciones que se puedan presentar.

 

Al identificar mi propia y única combinación de estilos, pude facilitar la creación de una cultura para la práctica donde las tareas se completan de manera eficiente y efectiva mientras se fomenta y nutren las relaciones de trabajo positivas.

 

Es cierto que identificar el momento adecuado para centrarse en una labor o en las relaciones interpersonales ha sido una de las partes más difíciles para mí en esta aventura. Después de una considerable investigación, practica y tiempo invertido, he aprendido que, encontrar la combinación adecuada, es ciertamente más una cuestión de arte que de ciencia, y el enfoque de cada líder será único para el equipo de trabajo al que está guiando.

 

Al inicio de mi ocupación, especialmente cuando me estaba ganando la confianza y estaba estableciendo relaciones positivas con el personal, apliqué principalmente un enfoque orientado a el trato y a la afinidad. En ese momento de mi carrera, fue más importante para mi sembrar confianza y aceptación para el largo plazo. Una vez que he podido cultivar relaciones positivas con los miembros de mi equipo, nutriéndolos de manera consistente, pude luego tomar un enfoque más orientado a las labores en mi día a día como líder.

 

 

Reflexiones

 

  • En nuestra industria altamente regulada, sería fácil adoptar directamente un estilo orientado a las labores; Sin embargo, no olvides que la cultura de tu práctica y la satisfacción de tus empleados forman parte principal de la estrategia de tu éxito. Incluso cuando ya se han formado los vínculos y se ha ganado la confianza, sigue siendo fundamental que permanezcas flexible y equilibrado para poder adaptar tu estilo a las necesidades de tu equipo de trabajo durante cualquier momento.

 

  • Asegúrate de recordar que un líder que crea un estilo de liderazgo mixto tendrá una mayor probabilidad de ser el líder que su equipo quiere y necesita para poder ser eficientes y efectivos. Al establecer metas, identificar labores y crear líneas de tiempo, te aseguraras de que tu equipo se mantenga dentro del horario establecido y tenga claro sus funciones dentro de la práctica. Cultivando buenos vínculos con tu equipo de trabajo, podrás motivar e inspirarlos, mientras creas una cultura en la que cada miembro se siente valorado y apreciado.

 

  • Una vez que hayas encontrado el equilibrio adecuado para ti y tu equipo, podrás ocuparte con éxito de los negocios mientras cuidas de la parte humana. Y esto, amigos míos, es algo que puedes tachar de esa lista de cosas por hacer.


     

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